Campaña «Justicia para mis galletas!»

Maricel Díez

Campaña «Justicia para mis galletas!»

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Hemos tenido el placer de conocer y aportar nuestro granito de arena creativo en Justice for my cookies! (Justicia para mis galletas!) una campaña para concienciar y conseguir cambios sobre uno de los ingredientes más usados y desconocidos de la mayoría de las galletas: el aceite de palma. Este aceite tiene un lado oscuro: condiciones laborales y mediombientales terribles. Os contamos de qué va el proyecto y cómo fue el proceso creativo para llegar a la imagen de la campaña.

La caja de galletas con la imagen de devastación para conseguir impactar

La Labor de Supply Change!

Eva Izquierdo contactó con nosotros para ilustrar la campaña. Ella trabaja en el European Environmental Bureau (EEB), una de las 29 organizaciones consorcio de supply change!.

Supply change! es un proyecto con 3 años de andadura cuyos dos objetivos principales son reducir el impacto medioambiental en las cadenas de suministros de alimentos y mejorar las condiciones laborales de los trabajadores en los paises en vías de desarrollo. Este proyecto funciona a través de campañas anuales centradas en productos de consumo diario, y si en anteriores campañas se han focalizado en el zumo de naranja o en el chocolate, este año le toca su turno a las galletas y a su lado «siniestro» debido al uso de uno de sus componentes más controvertidos: el aceite de palma.

Eva cuéntanos algo más sobre la labor de Supply Change!

Supply change! Se dedica a  luchar desde todos los frentes posibles. Por un lado se trabaja en forma de lobby, para que haya cambios de forma política, cambios desde arriba para que se prohíban ciertos productos o que se produzcan de otra forma. Esa lucha por los cambios se apoya en la recogida de firma de los consumidores. Los consumidores somos otro frente, ya que no sólo podemos apoyar firmando para que llegue «arriba» sino que también podemos cambiar hábitos, leer las etiquetas de los ingredientes y dejar de consumir ciertos productos. Lo que sería sensibilizar y concienciar desde abajo: «mira, esto que estás consumiendo proviene de aquí, y conlleva estas malas prácticas«. El último frente es el intermediario: convencer a los minoristas y supermercados para que su política de suministros sea sostenible por el bien de todos.

Eva Izquierdo con el informe sobre el aceite de palma

Lógicamente detrás de cada una de estas campañas hay estudios muy rigurosos. Informes sobre el aceite de palma que descubren la verdad de muchos de los productos que consumimos a diario. Este aceite es de los más usados para abaratar costes. Es barato porque la producción de esta planta es muy económica: la palma crece rápida y se utiliza mano de obra barata en condiciones de semi-esclavitud. Se queman bosques y poblados, se destrozan ecosistemas enteros para plantar palma en áreas muy extensas en países como Malasia e Indonesia. El rápido desarrollo del arbol de palma lo convierte en la fuente más económica de aceite, por delante del aceite de oliva, girasol o soja. Por eso es más atractivo para las grandes empresas.
(N. de la entrevistadora: Aunque Supply change! no realiza estudios sobre el tema de salud, ya que sus informes están orientados al medioambiente y las condiciones laborales, queremos comentaros que ya que la temperatura de uso es mayor que en otros aceites, esto produce unos procesos de refinado potencialmente cancerígenos (porque básicamente lo queman para producirlo).

Desde que conozco este proyecto me dedico a mirar todas las etiquetas de lo que compro, evitando cualquier artículo con aceite de palma. Me he sentido algo confundida al ver en algunos productos la palabra palmiste. ¿El palmiste tiene que ver con el aceite de palma?

El palmiste es un aceite que se obtiene de la semilla del fruto de la palma. Lo ponen así precisamente para aprovecharse y que parezca otro ingrediente, pero que no os engañen.

Al mirar los componentes de ciertos productos, alguna vez he visto un sello de aceite de palma certificado: ¿Eso quiere decir que ese aceite es fiable?

Lógicamente hay plantaciones que cuidan el medioambiente y las condiciones laborales, por eso hay un certificado. El más extendido es el RSPO. Existen 4 tipos dentro del certificado RSPO: identidad preservada, segregación, balance de masas y RSPO credits/ book & claim, aunque sólo identidad preservada realmente garantiza que ese aceite proviene de una producción sostenible y han respetado tanto a la naturaleza como a los trabajadores. El problema es que muchas veces no se especifica y al ser sólo uno de ellos efectivo, el consumidor no puede saber sla prodecencia del aceite de palma.

Sobre el proceso de creación de la imagen

Primero Eva nos planteó el proyecto: necesitaba una imagen que impactara para ilustrar la campaña. Nos habló de la producción del aceite de palma: las violaciones de derechos de los trabajadores, la explotación infantil, los destrozos medioambientales, etc. Tras leer los textos de la campaña y hablar con ella empezamos con un brainstorming. De ahí salieron algunas ideas, pero la que cuajó fue la de la caja de galletas que incluiría como ingredientes esa parte negativa que no es conocida por los consumidores. Para las ilustraciones de la caja se barajaron varias opciones: imágenes de niños explotados, animales heridos, gorilas quemados… pero necesitábamos algo más suave, que no diese tanto rechazo, sino curiosidad. Así que finalmente se usaron imágenes de bosques devastados.  Unidos a las frases: Clearing rainforests with fire/Biodiversity loss/ Indigenous people land rights ignored/ Child labour…

 

En un momento dado se habló de usar una imagen del monstruo de las galletas muerto, pero quedaba confuso y muchas personas podrían no coger la referencia y tampoco queríamos meternos en problemas con los descendientes de Jim Henson.

Tras las decisiones de diseño Belén se encargó de darle forma a la caja, adaptándolo y simplificándolo para llegar al resultado que podéis ver en la foto.

Sobre la campaña Justicia para mis galletas!

Esta campaña ha sido lanzada a través de la web WeMove.eu, plataforma para gestionar campañas sobre todo tipo de problemas estilo Change.org, una plataforma europea 100% fiable. Hasta octubre estarán recopilando firmas. Así que ya sabéis: una firma no cuesta nada.

Aquí tenéis el enlace para firmar:

Por último Eva ¿Qué les dirías a los ciudadanos para que firmaran?

Simplemente que salga de ellos, que quieran un cambio. Lógicamente no vas a ir a Bruselas a una manifestación, pero una firma es la forma de decirles a los políticos de la UE que quieres un cambio: la mejora de la producción del aceite de palma y cómo los consumidores lo compramos.

Esperemos que este post, y la campaña Justicia para mis galletas! sirva para concienciar, que nuestras firmas impulsen el cambio y que además nos ayude a cambiar ciertos hábitos como empezar a mirar más las etiquetas para ver realmente los ingredientes que llevan y la verdad que conllevan. Con pequeños gestos, podemos conseguir mucho.

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2 comentarios en «Campaña «Justicia para mis galletas!»»

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